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Episode 25: La fugitiva negringa en Rio

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    Episode 25

    Travel Stories: La fugitiva negringa en Rio

    This is part 1 of the new series: Historias de viaje (Travel Stories). I'm sharing my real life (crazy) travel stories. In this first installment, I talk about my trip to Rio de Janerio.

    I wanted to go to Carnival, but I ended up taking an unexpected detour to another country after being detained by federal police in Brazil.

    Want to know how I avoided being deported back to the United States? Listen to find out.

    Links and Resources

    La fugitiva negringa (parte 1)

    Allí estaba yo, sentada en la oficina de la policía federal de Brasil.

    Detenida.

    Llegue a esa situaci√≥n bien sorprendida. ¬ŅC√≥mo pod√≠a cometer un error tan est√ļpido?

    Ten√≠a miedo porque nunca hab√≠a tenido problemas con la ley antes.  Evito el riesgo lo m√°s posible.

    Pensaba que todo se solucionar√≠a.  S√≥lo ten√≠a que explicar lo que me pas√≥, y que la culpa no era m√≠a.

    Nunca en mi vida había estado más correcta ni más equivocada.

    No era mi primera vez afuera del país, pero hube cometido un error de novato.

    Estancada en la peque√Īa oficina, mejor dicho ‚Äúmi celda,‚ÄĚ vi a la gente pasando por el pasillo.  Con risas y sonrisas, entrando en la bonita ciudad de R√≠o de Janeiro preparada para las fiestas de Carnaval.  Me sent√≠a tan cerca y tan lejos a la misma vez.

    Mi tarjeta de embarque que dice “DOCS OK” (My boarding pass that says “DOCS OK”)

    Esperando en esa oficina bastante chiquita, ve√≠a un aparato de fax. Hac√≠a mucho tiempo que no ve√≠a uno de esos.  Pensaba que deb√≠a estar en un museo, c√≥mo una reliquia de la √©poca antes de la tecnolog√≠a. Su color beige y desvanecido, c√≥mo mi emoci√≥n al llegar a ese espacio apretado.

    Mientras me perdía en mis propios pensamientos, entró un agente. La expresión de su cara me decía que no tenía buenas noticias para mí.

    – “Voc√™ fala portugu√™s?” (¬ŅUsted habla portugu√©s?) me pregunt√≥.
    – “N√£o muito.” (No mucho.) le respond√≠ con mi acento gringo.

    En ese momento, me di cuenta de que las cinco semanas de lecciones de portugu√©s no ser√≠an suficientes para ayudarme con este tipo de situaci√≥n.  Sab√≠a c√≥mo decir cosas como “D√≥nde est√° la playa,” y no “Por favor, no me ponga esposas. Soy inocente y no tengo drogas.”

    Yo estaba en problemas.

    El amable polic√≠a me dec√≠a…”Afortunadamente, yo hablo ingl√©s.  Pero desafortunadamente, no le permitimos entrar a usted en el pa√≠s. Lo que pasa es que usted no tiene una visa, y es obligatoria.  No hay excepciones.  ¬ŅLa aerol√≠nea no le dijo eso?”

    Empecé a llorar, pero solo un poquito. Una sola lágrima como Denzel Washington en la película Glory cuando empezaron a golpearlo con el látigo. Su personaje era un esclavo que escapó, y me sentía igual que él.

    Detenida como una esclava.

    (Tienes que mirar esta lágrima. Espérala…¡Vale la pena, te lo prometo!)

    Manten√≠a mi dignidad, y le explique que la culpa no era m√≠a.  Chequearon mi pasaporte y me permitieron abordar el avi√≥n sin decir absolutamente nada.

    El amable polic√≠a me explic√≥ que la aerol√≠nea tendr√≠a una multa.  Pero eso no me ayudar√≠a.

    No me permitían entrar el país de Brasil, y tendría que regresar a Los Estados Unidos en el próximo vuelo a las 11 de la noche.

    Eran las 9 de la ma√Īana.

    -“¬ŅY qu√© voy a hacer todo el d√≠a? ¬ŅQuedarme en esta oficina?” le pregunt√© como si estuviera bromeando.

    -“Bueno, s√≠.” me respondi√≥, sin tan siquiera una risa.

    “$#@&$ co√Īo, no me digas esa vaina. ¬Ņ¬°Le perdi√≥ la raz√≥n o que!?” grit√≥…

    …en mi cabeza. 

    Pero le mostré otra cosa.

    Le di la mirada de pena con ojos grandísimos, como si fuera El Gato con Botas.

    El Gato con Botas

    “Pues, podr√≠amos permitirle almorzar en un restaurante en esta zona del aeropuerto, si usted quiere. D√©jeme encontrar un agente que pueda acompa√Īarle.”

    Obviamente, no pod√≠a vagar alrededor del aeropuerto sola.  Estaba, aunque amablemente, condenada.

    No lo pod√≠a creer. 

    Hab√≠a viajado la noche entera para ver el aeropuerto en R√≠o y regresar a mi hogar sin poner mis dedos del pie en la arena de la playa.  ¬°No pod√≠a ser!

    Justo cuando hab√≠a perdido toda esperanza, regres√≥ con su compa√Īero.

    -“Se√Īora, mi colega me ha dicho que es posible que usted tenga otra opci√≥n.”

    -“D√≠game.” le dec√≠a con ansiedad y esperanza.

    -“Bueno, me dijo que otras personas en sus circunstancias hab√≠an ido a Argentina para conseguir una visa en la embajada por all√°.  Si quiere, podemos dejarle comprar un pasaje a Buenos Aires, pero tiene que decidir ahora mismo y firmar este papel. Si no, regresar√° a Los Estados Unidos.”

    Sin pensar, mir√© el papel y le respond√≠ “¬°Vamos a hacerlo!”

    Luego, vi que ese papel dijo que trat√© de cruzar la frontera de Brasil sin documentos.  Como si fuera una refugiada buscando asilo.  Pero, recordaba que hab√≠amos empezado la era de Trump, entonces me parec√≠a razonable.

    Firm√© el papel, lista para ir a Argentina.  Olvid√© que segu√≠a detenida, y no pod√≠a salir de la oficina.  Con ese viejo aparato de fax, llam√© a la aerol√≠nea para comprar el √ļltimo pasaje disponible desde R√≠o a Buenos Aires.  Saldr√≠a esa misma tarde.


    Traté de comprar el boleto con mi móvil pero no pude

    El m√°s amable agente federal que hab√≠a conocido me escolt√≥ a la puerta de mi vuelo. 

    Me dijo, ‚ÄúEspero que todo se solucione.  Y cuando regreses, ser√≠a la segunda vez en Brasil.‚ÄĚ

    Me dej√≥ sola a la puerta.  La fugitiva negringa.

    Esperaba que tuviera razón, porque no tenía ni idea de cómo conseguir una visa durante la estación de carnaval como extranjera en otro país.

    Resulta que no ser√≠a tan f√°cil.  Y estaba por descubrir exactamente cu√°n dif√≠cil iba a ser…

    ¬ŅQuieres o√≠r mas? ¬ŅTe gustar√≠a saber qu√© pas√≥ en Buenos Aires? Dej√°me un comentario abajo.

    ¬ŅTienes tu propia historia de viaje que quieres compartir? M√°ndanos una nota de voz aqu√≠.

    Nota: Durante Los Juegos Olímpicos de 2016 en Rio, ciudanos de Estados Unidos no necesitaron visas para entrar a Brasil. Yo fui un par de meses después en 2017. Luego, me di cuenta de que vi información vieja (requisitos de entrada para Brasil de EEUU).

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